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A sepultar el TLC y las reformas estructurales.

El capitalismo se expresa de diferentes formas en cuanto a la organización del mercado, buscando hacer creer a la población que tal o cual esquema representarán mejores condiciones de vida. 

En los últimos años las condiciones generales del sistema y la evolución del imperialismo exigieron a la burguesía internacional imponer a nivel global el sistema neoliberal, cuya base ideológica proviene del antiguo liberalismo teorizado por David Ricardo que plantea el libre mercado en su máxima expresión, el imperialismo económico por describirlo de otra forma que en la práctica deja a un lado la igualdad competitiva del discurso e implica la aparición de monopolios internacionales así como la dominación económica de unos países sobre otros, un colonialismo pacífico y discreto pero igual de dañino y empobrecedor para el proletariado. Este sistema ha requerido del sustento legal por parte de los gobiernos; un claro ejemplo es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte; cuyos críticos ya predecían la desventaja en que caería nuestro país al atenerse a las condiciones del gobierno norteamericano, y que la sociedad preconizaba como una imposición manifestándose en aquel enero de 1994 de diferentes formas, la más sorpresiva el EZLN como ejemplo de la inconformidad del campesinado tan empobrecido y explotado. Actualmente vemos los resultados del Tratado: bajos precios de los productos de exportación, aranceles mínimos o nulos para las importaciones y salarios cada vez más bajos para la mano de obra mexicana. 

En éste proceso de expansión de los monopolios, en la mayoría de los países latinoamericanos se han dado reformas estructurales que derivan en la privatización de servicios e instituciones esenciales: la energía, la salud, la educación, el agua, etc. , México es uno de esos países, pero la sociedad y en especial el sector magisterial ha sabido combatir éstas reformas mediante la lucha organizada dando golpes contundentes al estado represor, de igual manera el sector estudiantil y trabajadores del sector energético, transportistas, médicos, etc. Se suman a ésta lucha en cuanto se ven afectadas sus prestaciones laborales demostrando la combatividad potencial del proletariado mexicano.En éste sentido se vuelve fundamental el trabajo de propaganda y difusión en éstos sectores y el pueblo en general con el fin de crear un frente popular unido, capaz de poner freno a todas estas políticas arbitrarias del estado burgués cuyas consecuencias se materializan cada vez con mayor intensidad, en el gasolinazo y el aumento del costo de la vida en general. Por ello la clase obrera en alianza con el proletariado debe asumir la responsabilidad revolucionaria de la lucha organizada, de unificarse y no dar pasos atrás de superar el reflujo del movimiento y dar los primeros pasos prácticos hacia la revolución socialista.


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